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Soltando heridas: El egocentrismo

¿Qué es el egocentrismo? Es una actitud que define a una persona que piensa ser el centro de todos los intereses, el centro de todo o como decimos en España, el ombligo del mundo.

Egocentrismo 1La palabra ego significa ser consciente de tu propia identidad y ser consciente como «Yo», y centrismo es centrarse en algo. Una persona egocéntrica se centra el Yo, luego Yo y después… Yo

El egocentrismo suele desarrollarse en una etapa de la infancia, cuando los niños son todavía muy pequeños y no han desarrollado todavía el pensamiento empático. Poco a poco, y a medida que se alcanza la madurez, se aprende a integrarse en las perspectivas ajenas.

¿Por qué hay personas adultas que siguen siendo egocéntricas? Los expertos hablan de inmadurez o de cierta incapacidad para conectar con las opiniones y pensamientos de otras personas.

No hay que confundir egocentrismo con narcisismo. El narcisismo está más relacionado con un trastorno de la personalidad, y el egocentrismo es una característica o actitud de la persona. Las personas egocéntricas no presentan falta de moral o tendencia a conductas delictivas como los narcisistas.

 

Diferencias entre la persona narcisista y/o egocéntrica

  • El narcisismo se presenta como un trastorno de la personalidad en la que la persona tiene una necesidad constante de sentir la admiración de los demás.
  • La persona narcisista es egocéntrica y tiene una necesidad constante de sentir la aprobación de los demás. Se valen de los demás para ser alguien. Los egocéntricos no.
  • Utiliza sus problemas o enfermedades para aprovecharse de las emociones ajenas. Además de ser el centro de atención, utilizan estas emociones ajenas para controlar y manipular a los demás.
  • El narcisista carece de empatía, no se interesa por los sentimientos de los demás.

 

Características del egocentrismo

Distorsión de la realidad

Sólo aceptan su realidad, es decir, la realidad acorde a sus percepciones y pensamientos. Rechazan las percepciones de los demás.

Baja autoestima o autoestima frágil

Una persona egocéntrica da la imagen de tener mucha confianza en sí mismo, pero realmente es todo lo contrario, es una persona bastante insegura. Se crean una imagen de si mismos de que son exitosos, tienen grandes talentos… y persuaden a los demás para sentirse admirados y respetados.

Manipulación

Ejercen la manipulación para poder obtener admiración incondicional.  Les gusta ser halagados por cualquiera de sus acciones, ideas o comportamientos y recurren a la manipulación o al chantaje para conseguir su admiración.

Sensibilidad a las opinionesEgocentrismo 2

Tienden a sentirse muy ofendidas cuando reciben algún tipo de crítica, y consideran que la persona que les está realizando esa crítica le tiene envidia.

Poca empatía

Se muestran poco sensibles con los demás y no manifiesta sentimientos hacia las personas de su entorno.

Falta de humildad

Nunca reconocen los errores y suelen echar balones fuera. Necesitan sentirse valorados constantemente y no son capaces de aceptar el éxito ajeno ya que sienten envidia.

Egocentrismo en el lenguaje

El objetivo fundamental del lenguaje basado en el YO es tratar de impresionar e incrementar su propia autoestima. La comunicación se caracteriza por una focalización constante en uno mismo, y la incapacidad que muestran  de escuchar al interlocutor.

 

Cuento Zen del egocentrismo

Hacía tres años que Joel había llegado a una de las más antiguas comunidades budistas del Tíbet. Allí, lo que más deseaba era ser ordenado para convertirse en un monje ejemplar.

Todos los días, a la hora de la cena, le hacía la misma pregunta a su maestro: “¿Mañana se celebrará la ceremonia de mi ordenación?”

A esto, el maestro le respondía: “Todavía no estás preparado, antes de nada, debes trabajar la humildad y dominar tu ego”

¿Humildad y Ego? Joel no entendía por qué el maestro hacía referencia a su ego. Él creía que era merecedor de ascender en su camino espiritual; ya que, meditaba sin descanso y repasaba a diario las enseñanzas del Buda.

Como todos los días Joel preguntaba lo mismo a su maestro, éste ideó una manera de demostrarle que todavía no estaba preparado. Antes de empezar con la sesión de meditación anunció lo siguiente: “Quién medite mejor tendrá como recompensa un helado de chocolate”

Tras un breve alboroto, los jóvenes de la comunidad budista empezaron a meditar. Joel se propuso ser el que mejor meditara entre todos sus compañeros, así demostraría al maestro que estaba preparado para la ordenación, además se comería el helado.

Joel consiguió centrarse en su respiración, pero por más que lo intentaba, al mismo tiempo que lo hacía visualizaba un gran helado de chocolate. “No puede ser, tengo que dejar de pensar en el helado o no conseguiré ganar”, se repetía constantemente.

Pensando en el futuro

Con mucho esfuerzo, Joel lograba concentrarse y siguiendo el compás de su respiración, pero pronto llegaban a él las imágenes de uno de los monjes disfrutando del helado de chocolate. “¡No puede ser!, debo ser yo quién lo consiga!”, pensaba el joven desesperado.

Cuando la sesión de meditación se dio por finalizada, el maestro comentó a los monjes que todos lo habían hecho bien, sólo había una persona que había pensado demasiado en la recompensa, es decir, en el futuro.

Joel se levantó y dijo: «Maestro, he de admitir que yo pensé en el helado durante la meditación. ¿Pero cómo puede saber que fui yo aquél que pensó demasiado?»

Y el maestro contestó: «Si te digo la verdad, es imposible saberlo, pero he comprobado que te has sentido aludido y sin que nadie dijera nada, te has levantado, te has sentido atacado, cuestionado, … Así es como actúa el ego, quien trata de tener razón en toda situación que se preste y se siente superior a los demás»

Aquel día, Joel comprendió porque su maestro le recalcaba que tenía que trabajar su humildad y que todavía le quedaba camino por recorrer. A partir de ese día, trabajó su humildad y las demandas del ego. Vivió en el presente e intentó no quedar por encima de sus compañeros. También entendió que no debía identificarse con sus logros.

Así, trabajando con constancia y paciencia, por fin llegó el tan esperado día. El maestro llamó a su puerta y le anunció que había llegado su hora y que ya estaba preparado para su ordenación.

Cuando llegó al templo lo único que se encontró fue una pequeña tarima y sobre ella… un helado de chocolate. Joel disfrutó del helado agradecido, sin sentirse decepcionado. Y a continuación, se celebró su ordenación.

Moraleja:

Cada persona tiene su propia versión del “helado de chocolate”. Son esos sueños que anhelamos conseguir en el futuro. El problema es que tener la mente puesta en el “helado de chocolate” nos impide disfrutar del presente.

Confundimos nuestros logros con nuestro valor. En ocasiones construimos nuestra identidad alrededor de nuestros éxitos. El ego nos empuja a querer “ser mejor que los demás” y fomenta la competitividad. Cuando alguien nos señala algún error nos ofendemos.

Autor desconocido

 

Gestionar el Egocentrismo

No siempre puedo tener la razón

La persona egocéntrica piensa que su opinión, idea o acción es la única válida. Es incapaz de ver que puede estar equivocado. Debemos ser conscientes que somos seres humanos y nos equivocamos, y no pasa nada. Aprender de los errores nos ayuda a crecer y desarrollarnos personalmente.

Egocentrismo 3No soy superior a los demás

Somos conscientes de que el mundo es vivido en primera persona. Conocemos lo que vemos, sentimos, escuchamos o decidimos unilateralmente. Somos el centro de nuestra vida, no somos el centro de la vida de los demás. No hay una diferencia real entre nosotros y los demás.

Trabaja tu autoestima

Trabaja tu yo real, tus valores, tus fortalezas, y tu confianza. Elimina las corazas que te protegen. No eres más débil por mostrarte tal y como eres, sino más genuino.

No te tomes las críticas como algo personal

Que alguien te lo diga que has cometido un error, que esa persona vaya en contra de ti. Las críticas constructivas pueden ayudarte en momentos futuros. Aprende de ello y no te lo tomes como algo personal. Todo forma parte de lo que eres, tanto lo bueno como lo malo.

Practica la humildad

Trabajar y ayudar a los demás, te ayudará a ganar humildad y rebajar el ego y aprender a empatizar. Intenta hacer algo por los demás sin ánimo de ser reconocido. Te sentirás bien contigo mismo y poco a poco podrás ir empatizando con las personas de tu alrededor.

 

Las personas egocéntricas son personas que se sienten vacías y solas, y poco a poco, van siendo rechazadas por su círculo social.

 

 

“Todo lo que de cualquier modo se refiera al culto personal siempre me ha resultado desagradable.”

Albert Einstein

 

 

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