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Inseguridad Emocional

La inseguridad emocional es una gran carga que arrastran las personas que lo sufren. Es un gran impedimento para nuestro crecimiento o desarrollo personal, no nos deja avanzar ya que constantemente y en cada decisión o forma de actuar necesitamos la opinión de los demás. 

La inseguridad emocional nace de la duda constante hacia nosotros mismos, hacia nuestros sentimientos, nuestras opiniones, nuestros potenciales y nuestra forma de actuar o de ser. La inseguridad emocional puede surgir a partir de algún trauma o conflicto al que nos hayamos tenido que enfrentar y que no hayamos sido capaces de superar, pero generalmente la inseguridad emocional surge en nuestra infancia y nos acompaña a lo largo de nuestra vida, a no ser que le pongas remedio.

Cuando nos acompaña desde la infancia, puede ser por dos razones:

  • Hemos tenido una infancia marcada por la ausencia de cariño, protección y seguridad. En este caso, puede ser que no nos hayamos sentido así, aunque nos lo hayan dado todo.
  • Hemos tenido una infancia donde nos han sobreprotegido, han tomado las decisiones por nosotros y nos han sacado las castañas del fuego, sin ser nosotros mismos los que nos hayamos enfrentado a nuestros problemas.

Cuando sufrimos inseguridad emocional, necesitamos la aprobación de otras personas sobre todo lo que hacemos, somos incapaces de tomar una decisión sin que antes necesites pedir la opinión de otras personas.

Las consecuencias de esto es que al final nunca eres tú mismo y hay personas que aprovechan tu inseguridad para manipularte y utilizarte para que digas  o hagas lo que ellos no se atreven. Al final te conviertes en el títere de esas personas.

Esta inseguridad va minando la autoestima, pues realmente es como si tu personalidad la delegaras a los demás, confías más en extraños que en ti mismo.

Una parte de mi

Yo he sufrido inseguridad emocional, y desde mi infancia. Soy la pequeña de tres hermanos, ellos varones, y ante cualquier situació0n tanto ellos como mis padres han salido a mi rescate.

Me crié con la seguridad y sobreprotección de mi familia.  Cada vez que tenía un problema acudía a ellos y se solucionaba. No sabía enfrentarme a mis propios problemas y todo se me hacía un mundo. Llegó un día ya siendo adolescente, que cuando acudí a mi hermano mayor con un problema, mi cuñada (bendito favor me hizo) me dijo: «ya eres mayorcita para solucionar tus cosas»

Y digo bendito favor ahora, jijiji, porque en ese momento se me vino el mundo abajo. No sabía como enfrentarme a nada, tenía miedo y a partir de ahí comencé con la opción más fácil… huir de los problemas.

El huir de los problemas, al final es absurdo, porque la vida te va a ir poniendo situaciones parecidas hasta que sepas gestionarlo, resolverlo y superarlo. Y el verdadero problema es que sigues con esa inseguridad y con miedo hasta de hablar.

Y ¡cuando llegas al mundo laboral!… en mi caso llegué con los años a un mundo de poder y ambición, donde la hipocresía y la manipulación estaban y están a la orden del día.

Lo primero que me dijeron fue: «eres un diamante en bruto». En ese momento, pensaba que eran halagos por mi trabajo. Después de los años y de haber trabajado mi autoconfianza y mi autoestima, he llegado a entender perfectamente el significado de dicha frase. Además de por mi trabajo, la inseguridad que trasmitía me hacía una persona totalmente vulnerable, con baja autoestima y muy manipulable.

Síntomas de Inseguridad Emocional

La falta de seguridad en nosotros mismos la trasmitimos a través de nuestro comportamiento. Los síntomas más comunes son:

  • Necesidad de que nos retroalimenten con nuestras acciones positivas, es decir, necesitamos a lo que llamamos la
    palmadita en la espalda
  • Dudas constantes sobre todos los aspectos de tu vida
  • Necesidad de aprobación constante por parte de los demás
  • Pensamientos negativos sobre la propia imagen
  • Nivel de exigencia muy alto con uno mismo
  • Sentimientos de envidia y celos.
  • Tendencia a compararse con los demás
  • Conviertes las críticas en algo personal
  • Miedo al rechazo
  • Incapacidad de tomar decisiones
  • Desarrollo de timidez o por el contrario arrogancia o agresividad
  • Intransigencia con nuestros errores

Los primeros pasos hacia la autoconfianza

El primer paso es el autoconocimiento

Cuando sufres de inseguridad emocional tienes una imagen sobre ti bastante negativa, puedes comenzar a cambiarla a una imagen más positiva, para ello debes comenzar a dar valor a tus propios sueños, ilusiones, gustos… Ponte metas y busca las acciones necesarias para alcanzarlo.

Mejora tu relación contigo

Eres una persona única y especial Nadie tiene las mismas experiencias que tú. Intenta conocerte en todos los aspectos. Debes cuidar tu diálogo interno y proponerte como realmente quieres ser, para ir construyendo la mejor versión de ti sin tener que compararte con los demás.

Deja de autoexigirte

Debes tener más comprensión contigo mismo. Exigirte te llevará a una situación de estrés y posible frustración.

Convierte lo negativo en positivo

¿Que tal si en lugar de decir: «no puedo hacerlo» «soy torpe» «no soy lo suficientemente bueno» lo cambias por: «soy lo bastante capaz» «puedo conseguirlo» «puedo hacerlo»? Irás eliminando la inseguridad para darle paso a la autoconfianza.

Enfócate en lo que quieres conseguir

y en todo lo que puedes hacer dando pequeños pasos que te hagan avanzar. Reconoce tus habilidades y se consciente de tus éxitos, si los has conseguido una vez, puedes volver a conseguirlos. Por supuesto que cometerás errores, todos lo comentemos, pero todo forma parte del proceso de aprendizaje. Cualquier adversidad es una prueba para fortalecer tu confianza.

Comienza a creer en ti

Darás un gran paso hacia tu aceptación, tanto de tus fortalezas como debilidades. A partir de ahí, ya no verás al resto de personas como rivales. Empezarás ha hacer caso omiso a las críticas u opiniones que los demás tengan sobre ti. Serás capaz de tomar tus propias decisiones sin buscar la aprobación de los demás.

Como lo superé yo

Siempre intento combinar mis herramientas como coach personal con alguna de mis terapias. Esto me permite ir soltando heridas, o aquellas que están escondidas salgan a la luz.

También intento todos los días hacer una pequeña meditación, veinte minutos al día, te ayuda a conectar con tu «Yo interior». Te permite conocer tus pensamientos y sentimientos. Te ayuda a conocerte de manera profunda y poder ver con claridad tus anhelos, tus fortalezas y tus debilidades.

Yo he podido obtener la confianza que nunca tuve en mi, no se recupera de un día para otro, pero si de verdad lo quieres y así lo sientes

¡tú también puedes!

 

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