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Soltando heridas: El rencor

El rencor es sin duda una emoción negativa que nace del sentimiento de dolor o rabia hacia alguien que nos ha ofendido, ha abusado de nuestra confianza, nos ha engañado, insultado, etc.

El rencor se genera a base de acumulación de sentimiento de dolor o rabia que poco a poco se va convirtiendo en un deseo de venganza y con el tiempo pasa a otra emoción más negativa si cabe, el odio.

Pero ¿de que nos sirve el rencor? El rencor solamente te sirve para desequilibrarte emocionalmente y enfermarte el cuerpo, la mente y el espíritu.  A medida que crece te va envenenando más y lo vas  acumulando en tu interior.  Con el paso del tiempo se va pudriendo dentro de ti. Se convierte en una pesada carga, que te estanca en el pasado y te impide vivir y disfrutar de tu presente.

Cuando acumulamos el rencor, al final estamos siendo presos de nosotros mismos. Nos encerramos en una cárcel, impuesta por nosotros mismos, en la que estamos estancados y sin permitirnos avanzar.

Replantéate estas preguntas: ¿Qué beneficios te aporta el rencor? ¿Qué ganas con el rencor? ¿Crees que con la venganza podrás cambiar algo?

Te puedo asegurar que no te aporta ningún beneficio, que solo ganas estar enfadad@, frustrad@, rabios@, y que estas emociones acaban apareciendo en tu cuerpo físico en forma de enfermedad. Y con la venganza no podrás cambiar nada, el pasado, pasado está y no se puede cambiar, y tampoco ganarás nada porque al final el único perjudicado serás tú.

 

Fábula del rencor

Existen varias fábulas sobre el rencor, de las dos que más me han hecho reflexionar, he elegido una para poner en este post.  La que no he escrito te cuenta como se vive el rencor y la moraleja es que nos hacemos presos nosotros mismos, la otra la pesada carga del rencor, aquí te la escribo, espero que te ayude a reflexionar:

«En un viejo monasterio, el monje más sabio reunió a todos los novicios en la cocina, para darles una gran lección.

Según iban llegando, el maestro fue entregando a cada uno de ellos un saco, y a continuación dijo:

―Todos guardamos rencores en nuestro corazón, contra familiares, amigos, vecinos, conocidos, desconocidos y a veces hasta contra nosotros mismos. Busquen en el fondo de sus corazones, todas las ocasiones en las que ustedes han dejado de perdonar alguna ofensa, algún agravio o cualquier otra acción que les haya causado dolor; y tomen una de estas patatas, por cada uno de los rencores no perdonados, luego pónganlas en el saco.

Todos fueron echando patatas a los sacos y cuando hubieron terminado el sabio agregó:

―Ahora deberán cargar el saco durante todo el día, y por un tiempo de dos semanas, sin soltarlo ni siquiera un momento.

Transcurridas las dos semanas, el maestro reunió a los novicios y les preguntó:

―¿Cómo os habéis sentido? ¿Qué impresión os ha causado?

―Es una carga muy pesada, ―respondió uno de ellos―. Estoy tremendamente cansado y me duele la espalda.

―No es tanto el peso, sino el olor nauseabundo que emiten las patatas, que ya comienzan a estar podridas. ―Replicó otro.

―Es muy fastidioso acarrear el saco de un sitio a otro, y mientras ponía mi atención para no olvidarlo, desatendía otras cosas más importantes. ―Contestó un tercer discípulo.

Y a todos ellos, el maestro sentenció:

―Eso mismo es lo que ocurre en el corazón y en el espíritu, cuando en lugar de perdonar, se guarda rencor. Se cree estar dañando, al no perdonar a quien nos hirió, pero en realidad nos estamos perjudicando a nosotros mismos.»

Autor desconocido

Moraleja 

El odio o el  rencor es un veneno que se toma esperando hacer daño a los demás, pero a los únicos que perjudica es a nosotros mismos. Vamos soportando una pesada carga que se nos va pudriendo por dentro, que nos obstaculiza el poder ver desde la distancia y nos impide disfrutar de los momentos, porque nos enfocamos sólo en lo negativo.

Como liberarte del rencor

Perdonar

Cuando en lugar de perdonar guardamos rencor, creemos estar dañando, al no perdonar a quien nos hirió, pero en realidad nos estamos perjudicando a nosotros mismos.

Aprender a perdonar primero a nosotros mismos nos libera de cargas pesadas.

Perdonar no significa que estés de acuerdo con lo que pasó, simplemente es dejar de darle importancia a lo sucedido, aceptarlo y dejarlo donde está, en el pasado.

Ciertamente no sabemos si al otro le importa o no recibir nuestro perdón, pero lo que es indudable, es que el rencor que se va acumulando a través del tiempo, afecta a la salud, a la autoestima, a la capacidad de vivir con plenitud, de amar, de ser felices y al desarrollo emocional y espiritual.

El rencor se convierte en una pesada y desagradable carga, que va aumentando, cada vez que se piensa en lo ocurrido. El rencor va debilitando el corazón. Hay que aprender a perdonar al otro, aun si no se ha disculpado, incluso si no se lo merece. Puesto que no se sabe si ese perdón será de utilidad para el otro, lo más importante, es que con toda seguridad fortalecerá el propio corazón.

Aceptar la situación

Para poder seguir disfrutando de tu vida, lo mejor es aceptar la situación. Ya no puedes hacer nada, quédate con el aprendizaje y sigue hacia adelante.

Al principio es difícil y más cuando te han provocado dolor emocional, se necesita tiempo para encajar dicha situación, pero al final lo lograrás y lo agradecerás porque te habrás liberado de llevar una pesada carga emocional.

 

Exteriorizar

Se honesto contigo mismo, examina los sentimientos de dolor, rabia, etc. que tienes dentro y sácalos de tu interior. Puedes hablarlo con una persona con la que tengas muchísima confianza o si esto para ti no es una opción, puedes escribirlo. Escribir es una forma de desahogarte y de sacar todo lo que tienes dentro. No dejes ninguna emoción en tu interior.

 

Avanzar 

Sigue hacia adelante, el pasado se fue. Recrearse en el dolor del pasado te estanca. No puedes cambiar el pasado, pero si puedes cambiar tu presente y crear tus circunstancias futuras. Enfócate en aquí y ahora.

 

Buscar el aprendizaje

Todas las situaciones, por negativas que parezcan conllevan un aprendizaje. Busca ese aprendizaje, con el tiempo recordarás ese aprendizaje y te habrás olvidado de la situación o persona que te provocó este nefasto sentimiento. Con lo único que debes quedarte es con la lección aprendida.

 

Conectar con tu interior

Busca tus momentos de relajación para conectar con tu interior. Intenta conectar a través de la meditación o cualquier otra actividad de relajación que te guste, y conecta con la armonía, la calma y con tu paz interior.

 

“Madurar es aprender a querer bonito, extrañar en silencio, recordar sin rencores y olvidar despacito”

Frida Kahlo

 

 

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