In Autoayuda
⌚ Solo necesitas 3 minutos para leer este artículo

Soltando heridas: El pesimismo

El pesimismo o la negatividad es una actitud que no nos aporta ningún beneficio, sino todo lo contrario, nos sumerge en una oscuridad en la que no vemos ninguna salida. Todos tenemos épocas en las que vemos el vaso medio vacío en lugar de medio lleno, pero ¿qué pasa cuando dejamos que esta actitud se instale en nuestras vidas?

La actitud pesimista puede venir desde nuestra infancia, dependiendo de nuestro entorno familiar o escolar, donde se pueden dar situaciones negativas y no tenemos el apoyo o el refuerzo positivo suficiente de las personas que nos rodean.

Las experiencias vividas se encargan de que nos veamos abocados al pesimismo y veamos nuestro futuro de forma negativa y pensamos que nuestra realidad es cuestión de mala suerte. Nos sentimos víctima de las circunstancias.

 

Cuando el pesimismo se instala en nuestra vida

A partir de aquí, cuando el pesimismo se instala en nuestra vida, nos lleva a creer que todas nuestras circunstancias son pésimas y genera una corriente de pensamientos negativos que nos llevan a ver como todas las personas que están a nuestro alrededor conspiran en nuestra contra y que los problemas por pequeños que sean son insuperables, y así nos vamos hundiendo cada vez más en ese pozo sin poder llegar a ver la luz al final del túnel.

Nos invade la desmotivación, dejando de importarnos los objetivos que teníamos marcados, y viendo nuestro futuro de formaPesimismo 1 negativa.

Los invaden pensamientos como “El mundo es un asco”, “Todo me pasa a mi” … Es el momento de abordar esos pensamientos, y darles la vuelta de una forma más constructiva y positiva.

Hay muchas personas que piensan que ser optimistas es de soñadores y no es realista. Pero la vida es mucho más, hay belleza, alegría, risa, cariño, solidaridad… ¿por qué nos empeñamos en verlo todo de forma negativa?

A las personas con pensamientos pesimistas, la frase que más le cuesta creer es “Sí puedo”. Debe de comenzar con una ayuda para reforzar una alta autoestima y reforzar los pensamientos positivos para poco a poco ir eliminando esa actitud pesimista que les invade.

 

El pesimismo vs el optimismo

 

La gran diferencia entre el pesimismo y el optimismo es enfocan la vida con distintas visiones. Aquí te dejo un relato con una metáfora para que podamos entender hasta que punto las creencias nos limitan y condicionan nuestro futuro.

Había dos hermanos, uno era pesimista y otro optimista. El padre decidió darles un pedacito de tierra a cada uno para que plantaran un jardín con rosales. Pesimista según vio su pedacito de tierra, le dijo a su padre que de ahí era imposible que naciera ningún rosal, no obstante, plantó un rosal, pero se quejó de que nunca llovía y por eso su rosal no había crecido, y quizá era lo mejor porque las rosas tenían espinas y se podía pinchar.

Sin embargo, el hermano optimista pensó que podía sacar la rosa más bonita y empezó a trabajar en su pedacito de tierra hasta que consiguió que crecieran los rosales. Los regaba todos los días. Al cabo del tiempo ese pedacito de tierra se había convertido en un hermoso jardín lleno de preciosas rosas. 

Moraleja: Todo depende de la actitud con que mires la vida.

 

Se puede cambiar la actitud pesimista

Uno de los pensamientos negativos que más se repiten en una actitud pesimista es el miedo al fracaso.  No se debe tener miedo a fracasar alguna vez en la vida, a todos nos ocurre en alguna ocasión, que no todo sale siempre como uno quiere, pero ¿y si eso que no ha salido como nosotros queremos, nos brinda una nueva oportunidad?

No debemos nunca dejar nuestros objetivos, sueños, ilusiones, sin al menos intentarlo, cuando las cosas no salen como nosotros queremos, debemos buscar soluciones alternativas, e intentar mirarlo desde una postura más positiva, integrando que si no ha sido así, es porque una nueva oportunidad se nos abrirá en nuestro camino.

Cambiar esta actitud, está en nuestras manos. Si te lo propones puedes coger las riendas de tu vida, y apostar por ver las cosas de una forma más positiva. Esto repercutirá en nuestro estado de ánimo e influirá en nuestro día a día.

 

Revisa tus creencias

Hay creencias que nos limitan, que pueden venir inculcadas o que simplemente las experiencias vividas nos han hecho aferrarnos a esas creencias que nos llevan al pesimismo. Revisa estas creencias, para intentar saber si realmente te aporta algún beneficio y como te afectan en tu día a día.

Intenta ir poco a poco restando importancia a esas creencias que no te aportan ningún beneficio y reemplázalas por otras que te aporten positivismo.

 

Observa tus pensamientos

Repite cada día frases afirmativas, para reprogramar tu cerebro. Cada vez que pienses de forma negativa, transmuta esos pensamientos por otros positivos.

Está demostrado que puedes reprogramar tu subconsciente a base de repetir ciertos hábitos durante 21 días. Inténtalo, no pierdes nada.

Cree que tu situación puede mejorar

Nada dura para siempre, puede ser que en ese momento no lo puedas ver, pero confía en que todo va a mejorar. Creer en ti y  amarte a ti mismo, es una actitud que te ayudará a ver todo de forma más optimista.

 

Busca alternativas a tus problemas

Cuando algo no sale como quieres, busca alternativas. No puedes quedarte de brazos cruzados esperando que el azar resuelva el problema. Para cada problema hay varias soluciones, busca aquella que te ayude a resolverlo.

 

 

«El sol brilla en todas partes, pero algunos no ven más que sus sombras.»

Arthur Helps

 

 

También te puede interesar: 

Soltar heridas: la iraEl egocentrismo
Abrir el chat