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El estrés

¿Quién no padece estrés en algún momento de su vida? El estrés es un sentimiento de defensa, cuando nos sentimos amenazados o hay situaciones que nos superan, se activa el estrés.  Hay que diferenciar entre dos tipos de estrés:

  • El estrés positivo: Este tipo de estrés es el que nos estimula para enfrentarnos a los retos, y nos produce una motivación  que nos permite afrontar situaciones que se nos pueden dar en un momento dado y que sabemos que podemos superarlos o lograrlos.
  • El estrés negativo:  El estrés negativo, es la respuesta emocional de nuestro cuerpo cuando se nos presentan retos o situaciones que no podemos superar. Viene acompañado de nerviosismo, dolor de estómago, dolor de cabeza, cambios de humor y en casos más graves nos puede producir enfermedades como úlceras, ansiedad, cambios de peso, mala memoria…

Cuando estás estresado, dejas de ser consciente de ti y de los momentos agradables que pasan a lo largo de tu día.  Pasan las horas y los días de forma automática como si fueses un robot y pendiente de un reloj y de todas las tareas que te quedan por realizar.

Si te relacionas con personas, tu cuerpo físico está ahí pero tu cuerpo mental está ausente, pensando en lo que tienes que hacer después. Vives con prisa y te estás negando  disfrutar de los momentos, de las personas y de ti mismo.

 

Identifica las fuentes del estrés

 

Realiza las siguientes preguntas pata identificar las fuentes de estrés:

  • ¿Qué actividades satisfacen mis objetivos?
  • ¿Qué tareas son de máxima importancia o imprescindibles?
  • ¿Qué tareas están bajo mi control y cuáles no?
  • ¿Qué tareas puedo llevar a cabo y cuáles no?

Para responder estas preguntas y priorizar en tus actividades puedes utilizar el sistema de la balanza

 

La Balanza

 

El método de la balanza consiste en escribir en un papel en un lado las tareas que debo realizar y son más importantes y en el otro aquellas que no son tan importantes, puedo dejarlas para otro momento o puedo delegar. En muchas ocasiones queremos llegar a todo, pero somos seres humanos que tenemos 24 horas en nuestro día a día y a veces nos es imposible realizar todas las tareas que tenemos por realizar.

En el momento que tengas identificadas aquellas actividades prioritarias o imprescindibles, puedes empezar a organizarte para estructurar el tiempo que tienes y que cada tarea requiere.

Dentro de esa organización no olvides ponerte un tiempo para dedicarte a ti

Es cierto que en ocasiones nos surgen imprevistos y nos llevan un tiempo que teníamos para otras actividades. Si es así, cálmate, deja los nervios a un lado y piensa en una solución o aprende a delegar.

 

Recuerdo… 

 

Mi mejor amiga, vivía en una situación de estrés continuo… Para que te hagas una idea, es una persona muy activa, y además del trabajo, se levantaba antes para hacer la comida a su marido y cuando llegaba a casa por la tarde, el día que no se quedaba más tiempo en el trabajo, hacía las comidas y cenas para ella y su marido, lavadoras, plancha, limpieza, compra y hasta gestionaba la documentación de la empresa de su marido… ¡Iba corriendo de un lado para otro todo el día!

Según se despertaba por la mañana encendía el piloto automático y no era consciente de ella misma y de toda la sobrecarga que tenía. 

Esta situación la desbordaba, pero no lo tenía en cuenta, creía que podía con todo… Una vez quedamos a tomar algo y me comentó que estaba agotada.  Le dije: «¿por que no dejas tareas para el fin de semana y que te ayude tu marido?» – a lo que ella me respondía: «Pobrecito está muy cansado y necesita dormir.»  – ¿Y tú? y su respuesta era una callada por respuesta…

Quedó embarazada y a partir de ahí, sin saber el motivo comenzó a perder peso, y esta pérdida se fue alargando por meses y años… los médicos le hacían pruebas de todo tipo y le dieron varios diagnósticos; primero era intolerante a algunos alimentos, luego era falta de vitaminas, después era intestino irritable y así una larga lista… los médicos no daban con lo que le estaba pasando…

Y aunque yo no soy médico, pienso que el estrés acumulado de tantos años, le había provocado esta situación…  

 

Claves para superar el estrés

 

Se consciente

Como he dicho en varias ocasiones debes ser consciente de ti mismo. Cuando realizas las acciones de modo automático dejas de ser consciente de ti mismo, no eres capaz de pensar en otra cosa que no sea en las obligaciones que tienes por realizar y vas pasando tu día a día de forma automática, como si fueras un robot. Párate y dedícate tus tiempo, quiérete, mímate y date los caprichos que tu cuerpo te pida… si te pide desconectar, ¿por que no te lo vas a permitir?

Técnicas de relajación

Busca siempre un hueco en tu día a día para dedicarte a ti, puedes meditar, escuchar música, leer un buen libro o salir a pasear. Esto te ayudará a relajarte y evadir tu mente de todas aquellas responsabilidades que tienes en tu día a día.

Aléjate de las relaciones negativas

Cuando tienes personas a tu alrededor que son excesivamente críticas, competitivas o dañinas, intenta relacionarte nada, si es posible, y si es el caso de jefes o compañeros de trabajo, interactúa lo menos posible con ellos. ¿Y si las personas que me estresan están en casa? Si lo tienes en casa, habla con esas personas, diles como te sientes, expresa tus sentimientos sin miedo, y además búscate un rato para salir a dar un paseo o realizar alguna actividad que te motive, que te relaje y que te permita estar un rato alejado.

Acepta que no puedes con todo

Si tienes demasiadas responsabilidades piensas que tienes energía de sobra para realizar todo. Necesitas tu tiempo para descansar, aunque en un principio no le des importancia, el descanso es fundamental. Dormir entre 7 u 8 horas, nos ayuda a afrontar nuestro día a día. Probablemente estés acostumbrado a no pedir ayuda o delegar en otras personas. Cuando tengas tareas o responsabilidades que puedan realizar otras personas, confía en ellas y delega. Podrás tener más tiempo para ti y te ayudará a relajarte.

Aprende a decir NO

Entre las exigencias del trabajo, la familia o la vida en general puedes acabar agotado al final del día. Céntrate en aquellas que realmente son importantes. Se selectivo y aquellas que carezcan de importancia para ti, no las realices. Aprende a decir No. Esto te permitirá tener más tiempo para relajarte, descansar o simplemente para estar en tu mundo.

 

Mi mejor amiga …

 

Empezó a recuperarse en el momento que aprendió a decir no, y aunque aún no está recuperada del todo, pues en situaciones estresantes vuelve a perder peso, está aprendiendo a ponerse en primer lugar, a priorizar con sus tareas y obligaciones y buscar su tiempo para ella. Ha comenzado a ser consciente de ella, a trabajar sus emociones y a tomarse las cosas con más calma.

Esto es un ejemplo de lo que puede producir el estrés, y un claro ejemplo de que si lo trabajas puedes superarlo.

Estás en esta vida para disfrutar de tu experiencia, no dejes que una vida estresada te la arruine.

 

Y tú ¿vas a seguir corriendo de un lado para otro? 

 

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